Si tienes un negocio propio o diriges el equipo en la empresa para la que trabajas, seguramente te hayas preguntado cómo ser un buen líder. Y para ello, desde ytalento, queremos darte algunas claves.

Para responder a esta cuestión tenemos que abordar, antes que nada, un tema básico para ello: el autoconocimiento. Porque una parte muy importante para llegar a tener la capacidad de liderazgo para dirigir una empresa y guiar a un grupo de profesionales, empieza por conocerse a uno mismo.

El buen liderazgo en la empresa, comienza con uno mismo

¿Puedo llegar a ser una marioneta de mí mismo?, ¿Cuáles son mis mayores obstáculos para hacer lo que me propongo o sé que necesito llevar a cabo? Puedes responderte a estas preguntas, y reflexionar sobre los siguientes puntos que te contamos a continuación para saber si crees que puedes mejorar en alguno de ellos.

Si los dominas, podrás convertirte en un buen líder para tu equipo, ya que estarás en condiciones de predicar con tu ejemplo.

 

¿Quieres mejorar tu presencia y tu liderazgo en la empresa?

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La distracción

Falta de atención y de activar mis sentidos en lo que está aconteciendo. Es mucho más fácil distraerse y evadirse de la realidad pasando ratos muertos en internet o realizando actividades sin valor para mí ni para mi trabajo.

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No salir del problema y la queja

Como si tratara de evitar mi parte de responsabilidad, me instalo en la crítica y en la queja, siempre hacia los demás, claro. Pero también puedo reaccionar y activar mi sentido común y mi creatividad para “darme” soluciones y resolver.

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Diferir y procrastinar

Aplazar decisiones importantes para más adelante, justificar con mi diálogo interno y darme muchas excusas y argumentos elaborados para no llevarlas a cabo. El riesgo más temido, que ese comportamiento se acabe normalizando y las palabras ya no tengan ningún efecto en mi cabeza y solo me generen frustración.

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Prolongar en el tiempo las emociones negativas

El enfado, la rabia, la envidia, la ansiedad, la frustración, la inseguridad, el dolor, la indecisión… Si no soy consciente de cómo me siento hoy o cómo estoy reaccionando ante ciertas situaciones, personas o contextos, sigo “masticando” esas emociones sin darles salida, regocijándome en ellas y creando dentro de mí un olor putrefacto.

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Vivir “hacia fuera”

Intentando cumplir las expectativas de los demás. ¿Cómo creo que voy a tener más éxito? ¿Qué puedo hacer para que me acepten? ¿Cómo me van a querer más? Vivir hacia el exterior me impide escuchar mis necesidades y anhelos. Me aleja de ser yo mismo y de poder ofrecer al mundo mi verdadera esencia.

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Estar en la culpa

Lo que comúnmente se dice “echar balones fuera”. Tanto si es hacia mí mismo como hacia otras personas. En mis procesos de coaching y mentoring empresarial y ejecutivo, trabajamos habitualmente el círculo de influencia. Entender qué parte es mi responsabilidad, hasta dónde llega y aceptar lo que es de otros, me predispone a poner el foco en lo que sí puedo hacer y en lo que tengo margen de maniobra para cambiar.

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Falta de autoconocimiento

Cuanto mejor me conozco, más capacidad de influencia positiva tengo sobre mí mismo. José Antonio Marina habla de la inteligencia generadora y la inteligencia ejecutiva (generar ideas, proyectos, acciones, pensamientos, propuestas, etc. + llevarlas a término). Conocer mis reacciones, fortalezas y áreas de mejora, me ofrecen claridad y disponer de más autonomía y auto crítica a la hora de discernir y tomar decisiones.

 

¿Cómo te sientes acerca de estas reflexiones? A través del autoanálisis y sincerándonos con nosotros mismos, somos capaces de mejorar nuestras capacidades y poner atención en aquellos puntos que queremos cambiar.

Si quieres ahondar más en este tema, puedes comenzar por ver este vídeo y revisar cuáles son «tus diamantes y sapos» en la empresa cada día.

Aprende a reconocer en tu empresa los diamantes y sapos y toma decisiones.

En este vídeo te doy 7 claves para ello.

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